¿Cuál fue el reto o problema a resolver?

El desarrollo de producto electrónico es el proceso técnico que transforma una idea sin definición en un diseño completo, validado y preparado para que un fabricante lo industrialice. Este proyecto partió justamente de ese punto: una empresa con una idea clara de lo que quería conseguir, pero sin especificaciones técnicas, sin diseño previo y sin ningún desarrollo anterior sobre el que apoyarse.

La necesidad del cliente no era resolver un problema puntual de ingeniería, sino recorrer completo el camino que separa un concepto de un producto fabricable. Buscaba un especialista en desarrollo de producto capaz de asumir todas las fases del diseño e innovación de producto, desde el estudio inicial hasta la documentación final, sin fragmentar el proyecto entre proveedores distintos. INFINITIA intervino como partner técnico externo con visión industrial.

Desarrollo de producto electrónico a partir de una idea sin definir

Una idea de producto no es un proyecto de ingeniería. El cliente disponía de una intuición sólida sobre la función que debía cumplir el dispositivo y sobre el hueco que podía ocupar, pero no de la información técnica que permite empezar a diseñar: ni requisitos cuantificados, ni tecnologías candidatas, ni geometría, ni arquitectura electrónica.

Esa situación es más habitual de lo que parece en el ámbito industrial, sobre todo cuando el producto combina mecánica, electrónica e interacción con el usuario en un mismo objeto. Cada una de esas disciplinas condiciona a las otras, y abordarlas por separado suele derivar en rediseños tardíos que obligan a rehacer trabajo ya cerrado.

Sin especificaciones, sin diseño y sin desarrollo previo, no existía un punto de partida técnico desde el que avanzar con seguridad. Por eso la decisión no consistió en encargar una pieza concreta, sino en incorporar un equipo especializado en desarrollo de producto que asumiera el proceso completo. El objetivo declarado era llegar a un diseño preparado para industrializar, listo para entregar a un fabricante que lo produjera en serie, y ese destino condicionó todas las decisiones del proyecto.

Qué son las especificaciones de diseño de producto y para qué sirven

Las especificaciones de diseño de producto (EDP) son el conjunto de requisitos técnicos, funcionales, estéticos y de uso que un producto debe cumplir, expresados de forma concreta y verificable. Funcionan como el contrato técnico entre lo que se quiere conseguir y lo que se va a diseñar.

Su ausencia es el verdadero problema de partida cuando solo existe una idea. Sin EDP no hay criterio para elegir entre dos geometrías, para descartar un componente electrónico o para decidir si un mecanismo cumple. Cualquier decisión se convierte en una preferencia, no en una respuesta técnica, y el riesgo se acumula hasta que aparece, mucho más caro, en forma de fallo en el prototipo o en la línea de producción.

Las especificaciones de diseño de producto traducen una idea en requisitos medibles: sin ellas, cada decisión posterior del proyecto se apoya en una hipótesis no verificada.

Definir esas especificaciones exige información previa. No se redactan en una reunión, se deducen del análisis del mercado, de los productos existentes, de las tecnologías disponibles y de cómo el usuario va a interactuar con el dispositivo. Por eso el proyecto no comenzó dibujando, sino estudiando.

Diseño industrializable, el reto de recorrer todas las fases

El reto técnico que asumió el equipo de Desarrollo de producto fue cubrir el proceso completo, desde una idea poco definida hasta un diseño validado e industrializable. No era una sola dificultad, sino una cadena de decisiones encadenadas en la que cada fase condiciona la siguiente y un error temprano se propaga hasta el final.

Un diseño industrializable es aquel que no solo funciona, sino que puede fabricarse de forma repetible con procesos productivos reales, materiales disponibles y costes asumibles. Esa condición se construye desde la primera fase de diseño, no al final: una geometría que no respeta los ángulos de desmoldeo o las paredes mínimas de la inyección obliga a rehacer el modelo entero.

La dificultad añadida en un dispositivo electrónico es la convivencia de cuatro planos que deben resolverse a la vez, el funcional, el estético, el electrónico y el de interacción con el usuario. Una carcasa condiciona la disposición de la placa, la placa condiciona el espacio para los mecanismos y la interacción del usuario condiciona la ergonomía del conjunto. Madurar esos cuatro planos a la vez, sin perder de vista la fabricación posterior, fue el reto real del proyecto.

Fabricación aditiva de una pieza del prototipo funcional en una impresora 3D industrial

¿Cómo se abordó o cuál fue la solución?

El equipo de Desarrollo de producto de INFINITIA estructuró el proyecto en fases encadenadas, cada una con un objetivo verificable antes de avanzar a la siguiente. El planteamiento evita el error más frecuente en el desarrollo de producto electrónico: diseñar sobre supuestos y descubrir las incompatibilidades cuando ya existe un molde fabricado o una placa cerrada.

Cada fase respondió a una pregunta concreta: qué debe ser el producto, qué forma y tecnología adopta, si la geometría funciona, si la electrónica cumple y qué necesita el fabricante para producirlo. El prototipado funcional actuó como herramienta de verificación a lo largo de todo el recorrido, no como una etapa aislada al final.

Estudio de mercado y conceptualización de producto paso a paso

El proyecto arrancó con un estudio de la información de partida y un estudio de mercado dividido en secciones: estéticas, tipologías de producto, electrónica, mecanismos e interacción de usuario. Segmentar el estudio permite buscar información específica de cada ámbito y extraer conclusiones aplicables al diseño, en lugar de un retrato genérico del sector. De ese análisis salieron las especificaciones de diseño de producto por tipología, que fijaron el marco técnico del desarrollo.

Este trabajo se enmarca en el diseño e innovación de producto, donde el estudio previo determina qué se va a diseñar antes de decidir cómo se diseña.

Con las conclusiones sobre la mesa, el equipo abordó la fase de conceptualización de producto dividida en cuatro partes, funcional, estética, interacción de usuario y tecnológica. Trabajar por tipos garantiza que ningún punto clave quede sin cubrir, porque cada concepto se evalúa en los cuatro planos y no solo en el más visible. Mediante análisis y procesos de brainstorming se plantearon tres líneas de trabajo maduradas, presentadas al cliente con material gráfico que las hacía comprensibles. Ofrecer tres conceptos, y no uno, permite decidir con criterio técnico entre opciones ya viables.

Diseño mecánico y electrónica a medida hasta el prototipo funcional

A partir de la línea de trabajo seleccionada, el equipo abordó el diseño mecánico de las piezas con software profesional de diseño asistido por ordenador (CAD), que permite modelar cada componente en tres dimensiones y controlar geometría, ajustes y relaciones entre piezas de forma paramétrica. El diseño 3D y modelado mediante CAD incorporó desde el inicio las restricciones de la industrialización, con planos apoyados en convenciones normalizadas de representación y acotación que garantizan que cualquier fabricante interprete la misma geometría.

Durante esta fase se realizaron pruebas con piezas físicas fabricadas principalmente mediante fabricación aditiva, el conjunto de procesos que construyen una pieza añadiendo material capa a capa a partir del modelo digital. Imprimir una pieza durante el diseño permite verificar mecanismos y geometrías reales, y localizar mejoras que sobre la pantalla pasan inadvertidas, como un recorrido que roza o un encaje demasiado justo.

La fabricación aditiva durante la fase de diseño convierte una duda geométrica en una respuesta física en cuestión de horas, y no de semanas.

En paralelo, antes de cerrar la electrónica definitiva, se seleccionaron los componentes electrónicos necesarios y se probaron de manera conjunta sobre un prototipo previo. Un componente puede cumplir su hoja de características y fallar al integrarse con el resto por interferencias, consumo o temperatura, así que el testeo previo evita rediseñar una placa completa por una incompatibilidad detectada tarde. Verificado el conjunto, se integró en una electrónica a medida que cubría todas las funciones y servía como base para la que se industrialice; este desarrollo electrónico se apoya en marcos reconocidos, como la norma IPC-2221 para el diseño de placas de circuito impreso.

Con las piezas mecánicas definidas y la electrónica desarrollada, todo se integró en un prototipo funcional, que reproduce el comportamiento real del dispositivo y no solo su apariencia, para el testeo y la validación del producto antes de dar el diseño por cerrado.

Documentación para industrializar, planos, esquemáticos y BOM

El proyecto se cerró preparando toda la documentación para industrializar el producto, objetivo final del cliente. Esta fase convierte un prototipo validado en un producto transferible a un tercero: sin ella, el conocimiento del diseño sigue estando en el equipo que lo desarrolló y no en los documentos que lo describen.

Para la parte mecánica se prepararon los planos técnicos individuales de cada pieza y los planos de conjunto, que definen cómo se relacionan y ensamblan entre sí. Para la parte electrónica se generaron los esquemáticos, la representación de las conexiones eléctricas entre componentes, y los archivos que sirven de base para la fabricación del hardware.

Un producto no está listo para fabricarse cuando funciona, sino cuando existe la documentación técnica que permite a un tercero reproducirlo sin ambigüedad.

Se preparó también la BOM (Bill of Materials), el listado estructurado de todos los componentes, materiales y cantidades que integran el producto. La BOM permite al fabricante presupuestar, aprovisionar y planificar la producción, y su nivel de detalle condiciona directamente la viabilidad de la fase de fabricación de producto. Con esa documentación entregada, una idea sin definición técnica quedó madurada en los planos funcional, estético, electrónico y de interacción, y lista para dar el salto a la producción en serie.

Despiece 3D en CAD de la carcasa del producto electrónico durante el diseño mecánico
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