Ensayos no destructivos y cuándo aplicarlos

Ensayos no destructivos y cuándo aplicarlos

Los ensayos no destructivos resultan de gran utilidad en la industria de los materiales para recabar información sobre las características de todo tipo de sustancias. En este post te contamos en qué consisten estos análisis, cuáles son sus principales modalidades, por qué son vitales para la ingeniería forense y cómo se aplican en los distintos sectores productivos.

¿Qué son los ensayos no destructivos?

A diferencia de los ensayos destructivos, los ensayos no destructivos (END) son el conjunto de pruebas que se realizan sobre los materiales de forma inocua, es decir, sin afectar a su estructura, funcionamiento y forma original, de modo que mantienen sus prestaciones intactas una vez finalizados los estudios. Esta es su principal ventaja en comparación con los ensayos destructivos, que dejan inservibles los elementos analizados para su uso posterior.

Como técnica de caracterización de materiales, el objetivo de los ensayos no destructivos es determinar cuáles son las propiedades físicas, químicas o mecánicas de las diferentes sustancias y verificar que cumplen con los requisitos legales y de calidad establecidos en la normativa vigente. La naturaleza de los parámetros que se desea obtener es la que dictamina qué tipos de ensayos no destructivos se han de emplear para cada fin.

Tipos de ensayos no destructivos

Existen diversas fórmulas para clasificar estos tests. En función del método físico de análisis que se usa para caracterizar las muestras, encontramos los siguientes ejemplos de ensayos no destructivos:

·       Inspección visual

La inspección ocular de los materiales es el tipo de ensayo no destructivo más elemental. Se usa para ver fisuras, salpicaduras, manchas, grietas y cualquier otra patología apreciable a simple vista o con ayuda de gafas y equipos de aumento.

·       Líquidos penetrantes

Sirven para detectar fugas e irregularidades en las superficies de los materiales. Para ello, se aplica un líquido fluorescente o coloreado sobre el exterior, observando filtraciones por capilaridad en las zonas dañadas.

·       Ondas electromagnéticas

La caracterización de los materiales se produce por su interacción con ondas electromagnéticas como rayos X, gamma, ultravioleta, infrarrojos y microondas. Las pruebas más habituales son la radiografía industrial y la termografía, que analizan las estructuras midiendo la absorción de radiación ionizante e infrarroja, respectivamente; así como los ensayos no destructivos con hormigón mediante ondas de georradar.

·       Ondas acústicas

También se aplican ultrasonidos y ondas acústicas de alta frecuencia para detectar desperfectos como grietas o poros en base a las variaciones en su trayectoria en todo tipo de materiales, incluyendo los metales.

·       Partículas subatómicas

Consiste en analizar las estructuras de los materiales mediante su exposición a elementos de carácter subatómico, como los neutrones, los protones y las partículas beta. El resultado de la interacción es un indicador fiable de la existencia de fallos en los compuestos.

·       Partículas magnéticas

Se utilizan para estudiar las irregularidades en los materiales ferromagnéticos. En este proceso se induce una corriente eléctrica y se esparce polvo metálico sobre la superficie para diagnosticar las zonas afectadas, donde tiene lugar la acumulación de polvo por permeabilidad.

·       Corrientes inducidas

También conocido como “Eddy current” o “corriente de Foucault”, este método se basa en la inducción de una corriente sobre un material conductor para medir los gradientes de impedancia que provocan sus discontinuidades, detectando tanto el volumen como la profundidad de estas.

¿Para qué se utilizan los ensayos no destructivos?

Las aplicaciones de los distintos tipos de ensayos no destructivos son muy numerosas y están presentes en una gran variedad de ámbitos productivos. En la industria automovilística y aeronáutica se utilizan, por ejemplo, para controlar la fiabilidad de los componentes de coches y aviones, incluyendo chasis y motores. Lo mismo sucede con las piezas de maquinaria industrial destinadas a la fabricación de toda clase de productos, ya sea usándolos para detectar posibles fallos o para favorecer la innovación en materiales de tu empresa.

Por otro lado, en el sector de la construcción, los ensayos no destructivos del hormigón son claves para garantizar la resistencia de los edificios e infraestructuras. Además, también se utilizan estas pruebas para examinar los recubrimientos de las pinturas, la presencia de fugas en las tuberías o los fallos en los sistemas de corriente y cableado eléctrico.

Dado su gran potencial para caracterizar materiales sin producir daños, los ensayos no destructivos son una técnica de ingeniería clave en la industria de los materiales. Si quieres conocer más detalles sobre los procedimientos tecnológicos empleados en este campo, te invitamos a permanecer atento a nuestro blog.

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